El Regalo

Los Relatos del Subemontañas

Y le ofrecieron una bandeja llena de piedras preciosas de todo tipo,

deslumbrantes, alucinantes.

Y le dijeron.: «¡ Tómalas, son todas tuyas !»

Y él las miró, las admiró, se maravilló con ellas, y se quedó inmóvil.

Y después de un lapso, como si reaccionara desde un sueño, estiró su mano, y

muy lentamente la dirigió a un costado de la bandeja, y tomó una pequeña

esmeralda de un verde refulgente y muy brillante, y dijo:

«¡ Muchas gracias, me siento honrado !.»

Y le dijeron: 

«¡ Pero cómo, si todo esto es para tí, son todas tuyas !».

Él entonces respondió: 

«No, esta pequeña y maravillosa gema me basta… Gracias»

Y se retiró mirando al suelo…

Una vez afuera respiró profundo y miró al cielo.

Entre sus dedos llevaba la preciosa piedra.