Río de Janeiro

Los Poemas de Carlota
Ahora que asesinado estás
¿Cómo te reviviré?

Sólo deseo volver a ti
estar en tus entrañas, en tus venas
en tu sangre.

Tus viseras se han incrustado en las mías como parásitos
Parásitos mentales que están corroyendo mi locura de amor

Te necesito como la droga bendita de esas dulces y blancas novias

Deseo tocarte, recorrer tu cuerpo con amorosos anhelos
como tantas veces, como siempre lo hacíamos

Pero no puedo, la muerte nos ha separado la carne y la mente

Y si fueses tan loco y grande vendrías a mi como en aquellos días,
y tendríamos orgasmos de noches enteras

Y vagaríamos por nuestros cuerpos:
oliéndonos,
sintiéndonos,
conociéndonos...

como lo hacen los amantes de ocasión

Pero nosotros, (conocidos y viejos amantes) no podemos
nos hemos velado la felicidad
nos hemos negado:
el amor,
la presencia,
la pertenencia.

Te amo como esas novias viudas de la guerra
de tanto amor, sólo soledad

Pero bueno, así acaba nuestra historia
en un febrero que quien sabe cuando llega
en una locura que se está volviendo en cordura
en una vida -la mía- que se está desangrando en otro cuerpo
en un alma que ya no es alma
sino dolor y pena.