La muerte del poeta

Los Relatos de Carlota

El viernes, sin saber por qué, te recordé.
Fue a través de uno de tus poemas más hermosos…
Y al intentar recitar «Aeropuerto«, me descubrí olvidando sus palabras.
¿Habrá sido ese olvido un presagio de tu partida?

Miraba los aviones cruzar el horizonte, sobre la playa de Castelldefels,
y entre viajeros a punto de alzar vuelo hacia otros mundos,
me sentí, de pronto, en el lado equivocado del planeta.
En el lado que olvida la poesía de sus poetas.
En el lado que se distrae, que olvida el esfuerzo, la lucha, el sueño,
y se pierde en la pausa mínima de una coma:
ese breve silencio entre el olvido y el olvido del esfuerzo.

Hoy, tú, artesano de palabras, poeta del artefacto,
emprendes un nuevo viaje.
Y nosotros, los que aprendimos de ti a mirar el mundo con otros ojos,
recordaremos que no se debe olvidar lo que alguna vez encendió nuestra voz.

Buen viaje, poeta.
Que los cielos, esta vez, te lean como un poema.