Sólo deseo volver a ti estar en tus entrañas, en tus venas en tu sangre.
Tus viseras se han incrustado en las mías como parásitos Parásitos mentales que están corroyendo mi locura de amor
Te necesito como la droga bendita de esas dulces y blancas novias
Deseo tocarte, recorrer tu cuerpo con amorosos anhelos como tantas veces, como siempre lo hacíamos
Pero no puedo, la muerte nos ha separado la carne y la mente
Y si fueses tan loco y grande vendrías a mi como en aquellos días, y tendríamos orgasmos de noches enteras
Y vagaríamos por nuestros cuerpos: oliéndonos, sintiéndonos, conociéndonos...
como lo hacen los amantes de ocasión
Pero nosotros, (conocidos y viejos amantes) no podemos nos hemos velado la felicidad nos hemos negado: el amor, la presencia, la pertenencia.
Te amo como esas novias viudas de la guerra de tanto amor, sólo soledad
Pero bueno, así acaba nuestra historia en un febrero que quien sabe cuando llega en una locura que se está volviendo en cordura en una vida -la mía- que se está desangrando en otro cuerpo en un alma que ya no es alma sino dolor y pena.