Mas Susanita que Mafalda

Los Relatos de Carlota

Definitivamente, ya no soy tan Mafalda… últimamente me parezco más a Susanita. Me descubro soñando despierta, imaginando la vida contigo, los hijos que quizás algún día tendríamos, los domingos lentos y los abrazos sin prisa. Este Llanero Solitario llegó de la nada, sin permiso, y me robó el corazón. Y aquí estoy, sin brújula, sin mapa… sin saber qué hacer con tanto sentir.

Había olvidado cómo era enamorarse. Peor aún: no recordaba que una podía perder la cabeza, el juicio y la razón al mismo tiempo. Me duermo pensándote, agradecida de tenerte en mi vida, y despierto con el alma en paz, sabiendo que no fue un sueño.

Ayer apareciste de improviso, y mi corazón dio un salto tan repentino que me asusté. Fue un sobresalto dulce, como reencontrar algo que no sabías que te hacía falta. Tu sonrisa —casi luminosa— me dijo todo sin decir nada: también te alegraba verme. Y eso, eso no se puede fingir. El cuerpo lo grita aunque la boca calle.

Ayer supe que te importo. Lo vi en tus ojos, en tu manera de mirarme como si yo fuera el milagro. Pero también, sin querer, descubrí algunas grietas tuyas. Pequeñas sombras que no conocía. Y aunque me hicieron aterrizar un poco, no lograron apagar la luz que encendiste en mí.