La pena de la muerte

Los Relatos de Carlota

Hay un poema de Kavafis que es maravilloso; nos habla de la vida… y también de la muerte.

Hoy, nuevamente, la muerte se acerca a mi vida y me demuestra que es un peldaño más en nuestra existencia, que es de vida y de muerte… Una la conocemos, o pretendemos conocerla; la otra es un misterio.

La muerte es como la cara oculta de la luna: está allí, sabemos de su existencia, pero nunca vemos su rostro cara a cara… y, cuando lo hacemos, casi siempre no hay retorno.

La pena es la que abre las lágrimas al alma, a los ojos… a la sonrisa.

La pena de la muerte es la pena tranquila de la resignación… de quienes creemos que hay más camino al otro lado de la puerta, y que solo es cosa de esperar el momento en que esa puerta se nos abra para ver lo que hay más allá.

La pena de la muerte es una pena compartida… nunca estamos solos en nuestra pena, y si el motivo de nuestra pena es un ser bueno, más acompañados estamos.

La pena de la muerte es una pena segura… no conozco a nadie que no la sienta frente a la muerte.

La pena es nuestra… porque sabemos, irrefutablemente, que ya no disfrutaremos de ese ser que nos dio tanto.

La pena es nuestra… es nuestra forma de sabernos huérfanos de ese afecto que nos daban.

Vivamos el luto de la pena para luego transmutarla en una alegoría de lo que hemos vivido con el que ha partido.